El sur de Mexico y sus tesoros escondidos

Estos dos últimos meses he seguido viajando por el sur de México, en las regiones que antes de venir, más me interesaban de este país que son, Oaxaca y Chiapas.
Muchas personas bonitas me he encontrado en estos últimos meses y muchos cambios en mi vida van ocurriendo.

En oaxaca estube en varias playas, para mí a destacar Chacahua, una isla en un manglar, donde aún habitan cocodrilos, de noche la luminiscencia en el mar te hace parecer salido de la película Avatar, hay una de las plantaciones de cocoteros más grande que he visto nunca, las tortugas van a poner huevos …. allí éramos un grupo de 5 humanas y 2 perritas , encontramos una chalupa hecha con cuatro troncos y hojas de palmera, en estos sitios comprendí el valor de la sombra, el sol y el calor durante el día es tan fuerte que pasábamos las mañanas debajo de nuestra chalupa, jugando al ajedrez, comiendo rico, y leyendo, y yá, a la tarde, salíamos a pasear ….

A

llí dormí muchas noches en la hamaca, balanceada con la brisa del mar y bajo el techo de estrellas . Que lugar tan mágico, una de esas noches me despertó un ruido mi amiga estaba despierta y a unos metros pude distinguir algo grande que se movía en la arena, corrimos y vimos que era una tortuga volviendo al mar después de poner sus huevos, en ese pueblo había un pequeño proyecto de protección de tortugas, hacen controles todas día y noche, para detectar los nidos y recolectar los huevos de tortuga para ponerlos a salvo de depredadores y furtivos, y cuando nacen las devuelven al mar con todo el cariño, deseando volver a verlas en esa playa en unos años….

El trabajo de esta gente es digno de admirar, no sólo es muy agotador patrullar día y noche en esas las playas de kilómetro, sino que tienen encuentros muy amenudo con furtivos, que recogen los huevos para venderlos en el mercado negro, es siempre un encuentro violento y peligroso, aunque gracias a gente y proyectos como este, cada vez hay más conciencia y vuelven más tortugas vivas a las playas.
Todo el día teníamos un fueguito encendido, calentando tortillas, calentando café, hirviendo papas, un fuego hecho con la cáscaras de los cocos, que es lo único que se puede quemar por ahí.. . La vida en Chacahua es con los pies descalzos, la sal en la piel y el corazón contento, la gentes de la isla son descendientes africanos por lo que los rasgos son muy diferentes, incluso el hablar parece más caribeño, gentes tranquilas, se mueven al ritmo de las olas y trabajan cuando quieren.

De allí nos fuimos aunque sin ganas…. pero había que seguir hacia el sur…. las siguientes playas que vimos no me gustaron tanto, mucho más turísticas y de plástico, el calor dentro de la furgoneta era insoportable por lo que pronto nos fuimos hacia la montaña, la sierra madre de Oaxaca, encontramos 3 personas con las que compartimos una semana muy especial, pronto nos convertimos en familia, acampados en la montaña, compartimos saberes y noches de películas y palomitas en medio de un bosque de pinos.

Me encantaron esos pueblos de montaña, cada noche sonaba la radio por un altavoz que compartía noticias, cumpleaños y acontecimientos próximos en el pueblo, las gentes de las montañas simples y muy supersticiosas, la magia siempre rondando alrededor, en esas montañas se comen muchos hongos, tanto comestibles como alucinógenos, las abuelitas los usan como medicina, y tienen una relación muy bonita con ellos.

De allí salimos al par de semanas hacia Chiapas!!! Dando una vuelta por el sur y comunidades bien chiquitas… cuanta abundancia tiene Chiapas, cuantas culturas, que rica es está tierra… Aquí encontramos por casualidad un lugar del que nos enamoramos y lo que iba a ser un paradero para dormir una noche se convirtió en una semana de diversión, Lagos de colon, es un pequeño pueblo rodeado de lagos color turquesa, lagos con corriente, por lo que están siempre muy limpios, en medio de los lagos se crean islotes y en uno de esos hay una zona arqueológica que se llama el Lagartero, mención a los lagartos grandes (más bien cocodrilos) que habitan en la zona, ahí vi una de las Ceibas más grandes que he visto nunca, la Ceiba es el árbol sagrado de los mayas, dicen que sus ramas soportan el cielo, y que sus profundas raíces son un medio de comunicación entre el mundo de los vivos y el inframundo.

La llegada a Chiapas fue por todo lo alto.

Y aquí en Chiapas siento que podría estar una vida, descubriendo paraísos y culturas, comunidades que intentan vivir en la autonomía, que intentan crear una alternativa al sistema capitalista que les está matando por haber nacido pobres, por haber nacido del maíz de esta tierra.
Desde luego un lugar que me abre el corazón y me cambia en cada momento.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create a free website or blog at WordPress.com.

Up ↑

%d bloggers like this: